La dependencia de Dios, clave del Avivamiento

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Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos,
En medio de los tiempos hazla conocer;
En la ira acuérdate de la misericordia” Habacuc 3:2

 

Depender de Dios

 

El profeta Habacuc realizó una petición pensando en todas las generaciones, “Señor Aviva tu Obra”, Has hechos poderosos, impacta la sociedad en todo tiempo, en todo pueblo, en toda lengua y nación.


 

La palabra avivamiento se ha repetido fuertemente en las últimas dos décadas  y se han dado diferentes definiciones:

 

 

“Avivamiento es: La vida de nuestro Señor Jesucristo derramada en nuestros corazones”

“Avivamiento es cuando la sociedad despierta a la realidad de que Cristo vive”

 

Uno del los mayores enemigos,  si no el mayor, para experimentar un avivamiento es el YO,  ese YO es  llamado en el nuevo testamento,  el viejo hombre.

 

El viejo hombre que menciona la Biblia es  esa parte de nosotros  que es egoísta, lujuriosa, intocable, de mente sucia,  deshonesta, irresponsable, murmuradora, quejumbrosa, que cree tener siempre la razón, que siempre se quiere salir con la suya.

 

El Salmo 119 es un salmo que enfatiza en buena parte de sus versículos, el depender de Dios. Observe las siguientes referencias:

  • Salmo 119:17               Has bien a tu siervo.
  • Salmo 119:18               Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu ley
  • Salmo 119:22               Aparta de mí el oprobio y el menosprecio.
  • Salmo 119:27               Hazme entender el camino de tus mandamientos.

 

Somos candidatos  a un avivamiento, cuando nuestra mente y corazón comprenden y reconocen que  la vida cristiana no es nuestra obra sino la de Cristo en nosotros. No hay nada de especial en nosotros por nuestro meritos, es Él. 

 

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” Gálatas 2:20

 

Como consecuencia de  nuestra unión con Jesucristo,  nuestro recurso interno es Dios mismo.  Si nuestra confianza está en nosotros y no en Cristo, vamos al fracaso.

 

Termino citando al evangelista argentino Luis Palau:

 

“Muchos cristianos creen que si trabajan  arduamente  y oran lo suficiente serán victoriosos. Esa es la esencia del legalismo”

 

Bendiciones para todos

Alejandro Vargas

Agua de Vida

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